El candidato presidencial colombiano Mauricio Cárdenas Santamaría presentó una nueva propuesta de política regional denominada plan “Gran Colombia”, una estrategia orientada a coordinar esfuerzos entre varios países para enfrentar el avance del narcoterrorismo y las organizaciones armadas ilegales que operan más allá de las fronteras nacionales.
La propuesta fue presentada mediante una comunicación formal enviada a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, una de las principales figuras políticas del país vecino. Según se conoció, la carta ya fue recibida, lo que abre la posibilidad de iniciar conversaciones de alcance regional.
¿En qué consiste el plan “Gran Colombia”?
La iniciativa plantea la creación de un bloque de cooperación regional en materia de seguridad, integrado por:
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Colombia
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Venezuela
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Ecuador
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Panamá
El objetivo central es coordinar inteligencia, capacidades operativas y acción institucional frente a redes criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico, la financiación ilegal y el terrorismo.
De acuerdo con el enfoque propuesto, los grupos armados ilegales han dejado de ser un problema exclusivamente nacional y requieren una respuesta multinacional estructurada, con protocolos comunes y canales de cooperación permanentes.
Apoyo internacional sin intervención militar
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la posibilidad de solicitar respaldo de Estados Unidos, pero bajo un modelo de cooperación técnica y estratégica, no militar.
El planteamiento incluye:
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Acceso a tecnología avanzada para seguridad e inteligencia
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Intercambio de información estratégica
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Fortalecimiento institucional
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Apoyo en formación y capacidades operativas
Este enfoque busca evitar cualquier esquema de intervención directa y priorizar el fortalecimiento de las instituciones democráticas en los países involucrados.
Un desafío regional con impacto en la democracia
El narcoterrorismo y las economías ilegales representan actualmente una de las mayores amenazas para la estabilidad política de América Latina. La propuesta de Cárdenas parte de la premisa de que ningún país puede enfrentar este fenómeno de forma aislada.
La recepción de la carta por parte de María Corina Machado marca un primer paso hacia lo que podría convertirse en un diálogo político regional sobre seguridad, gobernabilidad y defensa de la democracia.